Jerónimo Rico - Entre 2 Mundos
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Jerónimo Rico

Jerónimo Rico“Tuve que perder la vista para empezar a ver con claridad”

Tuve que sufrir un accidente y perder la vista para poder ver sin ella muchas de las cosas que antes con vista no era capaz de poderlas ver. A raíz del accidente se me agudizaron más los cuatro sentidos y se me abrió el sexto. Yo esto lo de desconocía, pero es algo normal que suele suceder en la persona cuando pierde un sentido tan importante como la vista para suplementarla. Forma parte del instinto de supervivencia.

Con la apertura del sexto sentido se me abrieron los canales sensoriales que todo el mundo posee. Y claramente podía percibir y en ocasiones escuchar o ver, el mundo invisible que existe a nuestro alrededor.

Por culpa de mis conflictos emocionales yo mismo me creé un trauma porque no aceptaba vivir sin vista. Y la tensión permanente con la que vivía, debido al desconcierto que tenía, porque no entendía por qué me ocurrían las experiencias místicas. Me encontraba muy mal y el médico de cabecera, como no entendía lo que me ocurría, en pocos días me recetó mucha medicación. Un día decidí contarle mis experiencias y me dijo: -Sabía que estabas mal, pero estas peor de lo que yo me pensaba. Te voy a subir la medicación.

A la semana siguiente cuando volví a él, lo primero que me preguntó: -¿Sigues viendo lo que veías?

Yo intuí por dónde iba y le contesté: -No ya no siento, ni veo nada.

Él me respondió: –Esa medicación es muy buena. Hay personas a las que hay que darles muchísima medicación para que no tengan el síntoma que tú tienes. Y en algunos no funciona y acaban en un psiquiátrico.

 

Pero, ¿y si no me pasaba nada raro?

 

El médico no creía nada de lo que yo le decía. Pero lo cierto es que cada vez yo tenía más experiencias místicas. Tuve que ir a diferentes profesionales de paga y ninguno dio con lo que me pasaba. Hasta que un día di con un gran profesional que ya estaba retirado y que me recibía por recomendación.

Cuando ojeó todo mi historial y tras hacerme las pruebas necesarias, me aseguró que estaba más sano que una manzana y que no tenía nada grave. Que todo era a raíz de mi accidente y era emocional, y añadió que mis experiencias místicas eran algo normal y que le sucedían a muchas personas especialmente a los niños más pequeños y a personas que habían sufrido un fuerte cambio en la vida, como yo.
Me dijo que no podía dejarme la medicación de golpe porque tomaba muchas pastillas. Me cambió la medicación por tres pastillas diarias durante tres meses y al final terminar por dejarla toda definitivamente.
Cuando terminó su consulta le pregunté: –Doctor, ¿cuándo tengo que volver?

Y él me respondió: -Usted ya tiene mi alta. Tiene que hacer al pie de la letra, lo que le he dicho y coger una tarea como obligación. Así, poco a poco, podrá ir parando su cabeza.

Y aunque me costó dejarme la medicación y enfrentarme a la vida, al final lo pude hacer. Luchaba por mi hijo que tan solo tenía un año. A raíz de dejarme la medicación pude empezar a vivir de nuevo la vida.

“En esta vida todo pasa por algo”

Hoy en día entiendo por qué sufrí el accidente y por qué me sucedían las experiencias. Y continúo viendo esas señales que a todas las personas la vida les da, a través de la naturaleza y de la madre tierra. Antes no era consciente del mundo invisible que existe a nuestro alrededor porque estaba absorto por mis obligaciones y mi trabajo. Pensaba que sabía vivir la vida, porque tenía salud, trabajo, una buena situación económica y me rodeaba de buenas personas. Por eso vivía bien y a mi manera era feliz. Cuando lo único que hacía es lo que hacen lamentablemente, la mayoría de las personas que es sobrevivir en la vida. Porque, aunque uno no quiera, estamos consciente o inconscientemente, manipulados y dirigidos por nuestro entorno, especialmente por las personas más allegadas. Debido a esto, aunque uno no quiera el mundo material nos absorbe.
A través del conocimiento que he adquirido de mi vivencia, he decidido fundar la Asociación para ayudar a las personas a que no sufran conflictos emocionales y que puedan dirigir su mente en vez de ser dirigidas por ella. Y también poder ayudar a las personas que sufran experiencias místicas, para que entiendan porque les pasa y lo que tienen que aprender de ellas.

Dos vidas, dos mundos, una realidad

Gracias a la experiencia de mi vida y particularmente al conocimiento que he adquirido especialmente en los últimos años que he vivido sin vista, he pasado por los cuatro polos. Por eso puedo decir a los cuatro vientos que es para mí la vida.

He vivido y sigo viviendo en esta vida, dos vidas con dos etapas diferentes. En cada etapa de mi vida he conocido una mitad de lo que es la vida y he aprendido una forma totalmente distinta de vivirla. Antes de sufrir el accidente solo conocía una mitad. Pero hoy en día soy consciente de las dos mitades que forman la totalidad de la vida.
Estas dos mitades están creadas por dos mundos paralelos. Uno visible a los ojos y el otro invisible a la mayoría de los ojos, pero que de igual forma están los dos ahí. Se encuentran los dos envueltos y enlazados entre sí, formando solo y únicamente un mundo. Nuestro mundo visible es un reflejo de lo invisible. Generalmente, se tiene una visión errónea de lo que es la vida. Con lo que conocemos que solo es la mitad de la existencia de la vida pensamos que es suficiente para vivirla. Y en cierta forma es así. Porque para sobrevivir basta con tener un nivel que es el mínimo conocimiento y nivel de conciencia que se necesita para andar por la vida. Por eso digo que no hace falta conocer más allá, de lo que la mayoría de las personas conoce. Estas personas que siempre vivirán a medias, cometen un error porque se conforman sólo con lo que conocen y no quieren complicarse la vida aprendiendo más. Porque para poder saber uno la totalidad de la vida tiene que conocer la otra mitad de la existencia que es de dónde venimos y de dónde nacen nuestros principios.

Cuando uno sabe de las dos mitades de la existencia de la vida entonces conoce su totalidad. Por lo tanto, en vez de vivir el resto de su vida a medias podrá vivirla al completo. Y podrá desarrollarse y crecer como persona y paralelamente ayudar a los demás a que lo hagan con él. De esta forma las almas podrán evolucionar más fácilmente.

Esto sería lo correcto para poder ayudarnos los unos, a los otros. Así, todos aprenderíamos y evolucionaríamos más rápido. Pero lamentablemente, muchas de las personas no quieren complicarse la vida. Solo desean vivir rápido y a medias para volver lo antes posible de dónde han venido. Porque consciente o inconscientemente, se han dado cuenta que ante cualquier causa se han desviado tanto de su camino y no son capaces de enfrentarse y realizar el propósito que han de realizar.

Vivimos entre dos mundos

Vivimos entre dos mundos que nos son necesarios conocerlos porque estamos conectados a ellos y es de dónde recibimos la energía y nos dan la vida y un albergue que nos protege del exterior. Por eso el nombre de la asociación es Vivencia entre dos mundos.

Hoy en día conozco las dos mitades de estos mundos y sé que es la vida. Porque como observo, conozco todo su entorno. Y como estudio lo que pasa a mi alrededor y analizo por qué pasan las cosas, puedo responder a la pregunta que todos nos hacemos. ¿El por qué…? Soy afortunado porque conozco cómo me influye todo aquello que me rodea, especialmente lo más cercano, incluyendo a las personas. De igual forma, yo sé cuándo muevo un dedo, como influye en todo mi entorno y como afecta a las personas. Por eso estudio cualquier movimiento o palabra que vaya a decir, para perjudicar lo menos posible en mi entorno y a los demás.

En todo el recorrido que he realizado hasta reencontrarme a mí mismo he adquirido un nivel de conciencia y conocimiento para poder darle una interpretación a todo lo que nos rodea y a la vida. Cuando entendí el porqué, me encontré a mí mismo. Y desde entonces soy feliz. Porque cómo se vivir la vida, tengo bienestar y calidad de vida. Y soy feliz de corazón gracias a que conozco la totalidad de la existencia de la vida. Por eso, hoy en día, puedo vivirla al completo.

Para mí la vida solo es una escuela dónde cada uno traemos una tarea y todos venimos para aprender. Y esa tarea se tiene que realizar a través de la rueda de la vida. La vida es como un teatro. Y la tierra es nuestro gran escenario donde todos tenemos que interpretar nuestro papel. Las personas tienen que preguntar a su interior cuál es su función en la tierra y qué papel tienen que realizar. Así, podrán crecer y desarrollarse como personas y podrán evolucionar sus almas.

Quiero advertir que esta es sólo y únicamente mi historia y que con ella, no pretendo convencer a nadie de nada. Y mucho menos quiero que nadie se sugestione con ella. Cada uno tiene que coger aquello que piense que pueda ser cierto o bueno para él. Y lo demás, todo lo tiene que dejar pasar.